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Rodrigo Sabio: El padre de Leia

Quedamos en encontrarnos en un café con nombre de apellido sobre la avenida Luro, pleno centro. Calculé mal y llegué 15 minutos antes, él me había dicho que tenía una reunión allí, entonces di unas vueltas.

domingo, 22 de junio de 2014
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Ya eran las 16, entré, lo vi y encaré para sentarme en la mesa de al lado porque seguía ocupado. Me vio y me invitó a sentarme junto a ellos, despachó a la otra persona y el mozo se acercó. Pedí un té, Rodrigo una gaseosa light.

Yo sabía quién era él, así que me hizo unas preguntas como para conocerme, luego de unos minutos, prendí el grabador. Me habían adelantado que era muy dado al hablar, lo definieron como "charleta", ante esa advertencia llevé un punteo de temas que quería tocar.

Hice un paseo cronológico, o eso intenté.

"Empecé a laburar en la zona de programación de CCTV en el ´89. Para ese entonces, ya había escrito notas sobre cine para una revista de comics, y en otra de Buenos Aires que se llamaba Videos para usted ", contesta Rodrigo. 

Me explicó que no era un trabajo periodístico, la revista era comercial y si la distribuidora sacaba una película tenían que dar la filmografía de los actores y directores: “La empresa ponía plata para que hablemos bien; podías hacer referencia a lo anterior, pero no al film de manera puntual”, explica.

“Eso no me molestaba porque yo quería hablar de tal o cual tipo, buscar datos, contar curiosidades”, cuenta y recuerda que en el noticiero del cable comenzó a ser el especialista de espectáculos, lo que implicaba no sólo hacer críticas el día del estreno, sino también notas con los actores.

“La primera entrevista que hice antes de empezar en el noticiero fue con Sean Connery que había venido a Argentina para filmar ‘Highlander 2’. Lo trajeron a Mar del Plata a jugar al golf, éramos muchos medios pero como de los que estábamos ahí yo era el único que hablaba inglés, me dio toda la nota a mí y fue la única que hizo en el país”

Le pregunté sobre la primera vez que se paró frente a cámara, por lo general uno de paraliza, y ni hablar si se puede ver en el monitor, es muy distinto a sentarse tras un micrófono.

“Siempre fui muy cara dura, no me daba vergüenza salir al aire. Sucede que, cuando empezás a estudiar criticás a quienes están frente a cámara o detrás de un micrófono, pero la primera vez que salís en televisión, sos ese al que tanto criticabas, caés en todos los lugares habidos y por haber, cometés absolutamente todos los errores”

Rodrigo cuenta que la primera vez sentía nervios, pero que no existía la presión de “Me están juzgando”, dice que al programa lo hacían entre amigos y a los ponchazos. 

“Recuerdo una de las primeras cosas que hice. En ese momento no salía MTV en vivo, llegaban alrededor de 3 horas por día y las grababan por la mañana. Nos avisan que iban a mandar un domingo los premios Mtv Awards, para que los pasemos el lunes. Me llevé el material en VHS a mi casa y lo escuché todo. Al otro día hicimos el especial y yo lo traducía en simultáneo, había cosas que no sabía pero me daba cuenta de qué estaban hablando y seguía adelante”

Luego de los recuerdos tuvimos una charla sobre la importancia del inglés hoy en día: "Es la moneda de cambio en los medios, y si como comunicador te dedicás al cine o a la música, estás obligado a saber el idioma"

Así arrancó y no paró, ya pasaron 25 años de aquella primera vez. La charla giró hacia los cambios en los medios y a cómo mechó el periodismo con el cine.

"Esto es una cancha que nunca se termina, siempre corrés. En Mar del Plata no hay mucha gente que se dedique al cine, hay fanáticos pero no periodistas. Antes era más difícil acceder, para hablar de la filmografía de un director tenías que tener un libro. Ahora es mucho mejor, es más completo”

Rodrigo fue muy firme cuando me dijo que no le fue ni le es difícil combinar el periodismo con el cine. “Entré al canal porque me preguntaron la filmografía de Brian De Palma, el director de ‘Los intocables’, les nombré una cuantas películas en las que había trabajado, me dijeron Robert De Niro y les nombré como otras 15, ni ellos tenían esa información y eso fue lo que los sorprendió”, recuerda y a partir de ahí se encargó del armado de la programación infantil y de cine.

-¿Te afectaron los avances que hubo en los medios de comunicación?-

- Los cambios me chupan un huevo. Yo voy más rápido, soy nerd y me gusta todo lo nuevo. Cuando los medios en lo que yo trabajaba empezaron a mutar, yo ya lo había hecho en el camino. Eso sí, tardé en incorporar el celular, y aún sigo siendo muy lento al escribir mensajes. Sé que tengo que estar primero y en los medios siempre tenés que estar en punta de lanza -

Con respecto a las críticas de las películas, cuenta que ya no sirve hacerlas el día del estreno en cine, sino que deben publicarse el mismo día en que la pudiste descargar.

“La primera película que vi bajada fue ‘Episodio 1 de Star Wars’ en el año ´99, sin subtítulos y la imagen cortada porque estaba filmada en el cine. Más allá de la pésima calidad, esperé 20 años porque soy muy fanático de la saga, y cuando la vi dije Esto es una cagada, no me gustó para nada, fue una gran decepción”, confiesa.

Entre el bullicio de la gente, una música ambiental bastante fuerte y la máquina del expreso que deja salir el vapor para calentar leche o llenar las teteras, noto que Rodrigo comienza a soltarse cada vez más, era hora de salir de lo formal, y entrar en lo humano, hablamos de cine.

“En mi casa se acostumbraba ir una vez por semana al cine. Yo desde los 12 hasta los 15 no quise ir más, de chico había ido a ver todas las de Disney, pero en la pre adolescencia tuve esa reacción rebelde porque no quería ir con mis papás.

A partir de los 15 retomé, pero con mis compañeros del colegio, a esa edad vi ‘E.T’ y me voló la cabeza. En ese momento quería ser director, había escrito cuentos y luego muté, me di cuenta de que quería hablar de cine”

Rodrigo ya marcó varias veces su memoria como una gran virtud, doy fe de eso, ha hecho comentarios totalmente minuciosos.

Le pregunté cuál es su género preferido y sin dudar me contentó que es fanático del terror y la ciencia ficción. “Soy nerd me crié viendo Superman, Batman, La Guerra de las Galaxias”, así se define y agrega a la animación como otro género que le gusta mucho, dice que Disney no tanto, pero que mini cubs y Chuck Jones le parecen gloriosos.

Haciendo referencia a los gustos de cada uno, y a cómo cambian dice: “Con el correr de los años uno se va ablandando y se hace permeable.

Durante la adolescencia sos fundamentalista, te peleás con tu papá y no decís: Pobre viejo, está gagá, a los 15 es Mi papá no me quiere. Los ´80 fueron muy así: yo escuchaba los Redondos y odiaba a Soda, actualmente lo pienso y digo Qué pelotudo ”

Era inevitable preguntarle sobre el cine argentino.

“Mucho no me gusta, me aburre un poco. El modo de hablar me parece espantoso, es demasiado rígido. Una cosa es que hablen como habla la gente, y otra es que hablen muy chabón o cuando lo hacen muy novela No, no debo ir por allí. No puede ser que el único tipo que habla como la gente en el cine argentino, sea Darín”, dice con una voz un tanto enojada y con mucha indignación.

Obviamente su postura tiene una explicación, y cuenta que esta deficiencia se debe a que no hay una industria, no se filma tanto y es por eso que intentan explicar todo, ya que si lo muestran les sale mucho más caro. ”También faltan buenos directores, me gusta Adolfo Aristarain, Favio era muy bueno pero no lo conozco mucho. Fabián Bielinsky filmaba bárbaro. De ahora puedo nombrar a Trapero, Sorín, Damián Szifrón que filma como un yankee, pone la cámara dónde querés que esté, no te telegrafía lo que va a pasar. Sebastián Borensztein no es un genio, pero pasa. Amo a Campanella, es un libro abierto”, confiesa y recalca que no hay una escuela de cine con calidad, e insiste en que no hay actores, extras ni equipos.

Para cerrar el tema del cine le pedí que me nombrara sus películas favoritas:

“Star Wars el imperio contraataca. El club de la pelea, Matrix 1, Volver al futuro 1, Brazil, Los cazadores del arca perdida, El ciudadano, Casablanca, La novicia rebelde. Esperando la carroza, Últimos días de la víctima, 9 reinas, El secreto de sus ojos, Luna de Avellaneda”

Me quedaba un tema que tenía que tocar, uno que sabía que me iba a movilizar, supongo que Rodrigo sabía cuál era. Sus perros.

“Soy perrero. Tengo una gata pero soy del perro”, así arrancó esta nueva etapa de la entrevista.

-¿Siempre tuviste perros?-

- Cuando era chico tuvimos varios en una quinta, pero no en el departamento donde vivía con mis papás. Yo no le daba mucha pelota, no era perrero; antes no era de ver uno y tirarme a acariciarlo. Ahora sí-

La verdad no hice muchas preguntas, dejé que hablara, su tono de voz cambió al igual que su mirada.

“Todo comenzó cuando me fui a vivir sólo, tenía mucho trabajo y estaba todo el día fuera de casa. Cuando dejé de estar en Canal 10, volvía de la radio y me sentía vacío, entonces me llevé una perra. Me enamoré tanto de esa perra…”, cuenta con un gran amor que se plasmó en su rostro. 

“Un día se escapó mi gata. Estuvo 2 días perdida. Yo decía: ‘Ojalá que quien la encuentre la cuide, le dé de comer, la ayude’. Cuando la recuperé me di cuenta que yo tenía que ser esa persona que esperaba que fueran con mi gata”, cuenta Rodrigo con gran firmeza y continúa: “Ahí comencé a salir a darle de comer a los perros de la calle. Empecé con un paquete de salchichas, después dos, tres, cuatro, vi que era poco, y compré espinazo”.

Yo lo único que hacía era mirar sus ojos y escucharlo con total atención.

“En un momento un perro se vino a casa, tuvo cachorros con mi perra -ya eran cuatro-, luego adopté a una que estaba en un tacho de basura, la habían tirado para que se la lleve el camión. Se fueron sumando. Algunos iban a comer a mi casa y después se marchaban, otros se quedaban, y finalmente muchos me acompañaban, no les importaba la comida, les interesaba estar con alguien que los quisiera”, asegura.

La curiosidad me golpeaba la cabeza, le pregunté cuántos perros tiene: “Nunca le dije que no a un perro, prefería que no entren a mi casa, pero si el perro quería lo dejaba. Así fue como empezó a crecer esto, hoy en día tengo muchos, nunca digo cuántos, pero tengo arriba de una docena”

No deja ni 3 segundos de silencio, y comenta que no puede ser de otra forma. “Siempre estoy arreglando, pagando cosas que me rompen, gasto fortunas, pero no me veo de otra manera, ni quiero volver a ser como antes. Esto me da un perfil interesante, soy raro y me gusta ser raro”, y continúa: “Los perros son mi familia, duermen conmigo, siempre están. Mi vida puede ser de otra manera, pero no quiero, así soy, es lo que elijo. Por supuesto que puteo, pero no reniego; esto es lo que tengo que hacer”

En este momento escucho por primera vez el nombre “Leia”, nombre que pronuncia inundado de amor y orgullo.

“Mi perra me cambió, sacó lo mejor de mí. Leia es como un escultor, talló en mí la persona que soy hoy. Es el gran amor de mi vida, sé que me va a costar muchísimo encontrar a una persona que sea la tercera parte de lo maravillosa que es mi perra.

Con Leia tenemos una gran comprensión, nos miramos y nos entendemos. Le hablo y no es como hablarle a una pared, ella me mira y sé que me está entendiendo”, acá la emoción me juega una mala pasada, me quedé sin palabras, creo que se dio cuenta y siguió hablando.

“Hay veces que siento la necesidad de que alguien me mire y que con esa mirada me diga Dejate de romper las bolas, andá a buscar comida que tengo hambre, eso hace Leia, es un controlador de ego muy grande, en esta profesión donde es todo ego, es necesario tener a alguien que te diga Me chupás un huevo.

Cada perro tiene sus cosas, su personalidad pero ninguno al nivel de Leia, ella te mira como un ser humano”. La pasión con la que hablaba de su fiel compañera, con el cariño que se reflejaba en él, no pude evitar que los ojos se me llenaran de lágrimas.

Respiré hondo, me acomodé en la silla, tiré los hombros para atrás, y continué con la entrevista, ya había pasado un largo rato.

-¿Qué proyectos tenés? ¿Qué te quedó en el tintero?-

- Me gustaría hacer un documental, tengo la idea de que sea durante el 2014 o el 2015, y va a tratar sobre los 10 años sin Barrilete Cósmico, el programa que hacíamos en Rock and Pop. Quiero contar lo que significó en nuestras vidas, nuestros recuerdos de esa época. 

Otra cosa que quisiera hacer es tele. Un programa que tenga onda, no uno en donde presento películas. Aunque lo veo muy difícil, Mar del Plata es muy cruel con la televisión, faltan auspiciantes que te banquen las ideas-

Era hora de terminar, estaba oscureciendo. Me hubiese gustado seguir hablando, pero no quería abusar. Quizás tendría cosas que hacer, o tal vez se hubiera cansado de mí.

Cuando me invitaron a hacer la nota me dijeron: “Contactá a Rodrigo Sabio”. Ahí mismo me vinieron 3 palabas a la mente: Periodismo, cine, perros.

Tras la charla que duró más de 1 hora, tenía una gran duda: A Rodrigo ¿Qué le pesa más?

Le pregunté cómo le gustaría que lo reconozcan. Me la jugué. Corría el riesgo de que me mandara a cagar, porque con la entrevista lo debería haber deducido, o por el simple hecho de que la pregunta la podría haber tomado como un “¿Qué te gustaría que diga tu lápida?” Y se ofendiera.

Sin pensarlo dijo: “El padre de Leia. Me parece un gran título que me llena de orgullo. Mi perra es más importante que yo. Porque la hice algo tan importante que pasé a un segundo plano.

Me da bronca cuando una persona dice Ojalá tenga una casa grande así ayudo y adopto perros. Ese es el peor pensamiento del mundo porque nunca vas a tener una casa tan grande como para levantar a todos los perros que andan dando vueltas. Llevate uno a la casa que tenés ahora, no amagues con lo que harías. Es mejor salvar una vida, a vivir en el potencial de salvar miles”

Apagué el grabador.

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